¡Abriré el manto de plumas y juro que apenas lo haga entraré en su mundo!
Apenas cierre mis párpados y mis pestañas tengan su orgía oscura,
yo podré pensar tranquilo,
adiós a todos lo hueones y a todas las hueás.
Cuando ponga una mano bajo la almohada
y la otra porción de palma entre mis rodillas,
ahí estaré tranquilo
y daré mi cátedra sobre la verdad.
Seré niño y me acordaré de todas las cosas,
de cuando me molestaste,
me pegaste,
me hiciste reír,
cuando me hice caca,
cuando empezé a flaquear
y verás como recorro mi historia y doy rienda suelta a lo que viene.
Y me acuerdo de las serpientes, los perritos, los pájaros, de Steve Irwin y Animal Planet
Y en una alcancía guardaré todas mis penas, alegrías e inseguridades,
porque es ese momento,
ese pequeño momento que dependiendo de la edad varía su complejidad.
Es ese momento con el que muere el día y las acciones y rastros comienzan a vivir.
Es ese momento, el único momento de nuestras vidas en el que el sueño corre hacia nosotros como la niñez, y no nosotros hacia él.
sábado, 11 de abril de 2009
viernes, 10 de abril de 2009
Sofia
Me desperté cansado y caminé.
Caminé despacito como meditando
y pensaba en Dios y en las flores
y estaba cansado y caminaba
y de repente caminando, me cansé tanto que encontré un lugar precioso.
La verdad que era un lugar mágico
y pensé para mi mismo "¡eeh que rico!
Entonces me recosté y respiré.
Varias veces respiré para contagiarme con ese lugar.
De repente una criaturita extraña captó mi atención.
No pude ser indiferente y me hice pequeño para poder apreciarla.
Y pequeño ante ella la aprecié,
y me di cuenta que en su cabeza habia espacio suficiente para mis manos
y supe que era perfecta y le murmuré ¿Puedo ir contigo?
Pero ella no respondió
y mientras yo agachaba la cabeza me tomo del brazo y me subió a su caballo de río que flotaba.
Y flotamos, flotamos por días y años, por noches y ternuras.
A través de conversaciones torrenciales y besos lánguidos.
Cuando dejamos de flotar llorámos,
pues nos dimos cuenta de que era defectuoso.
Y crecieron los almendros y los olivos
y entremedio de peleas y cariños,
honestamante, fuimos felices para siempre.
Caminé despacito como meditando
y pensaba en Dios y en las flores
y estaba cansado y caminaba
y de repente caminando, me cansé tanto que encontré un lugar precioso.
La verdad que era un lugar mágico
y pensé para mi mismo "¡eeh que rico!
Entonces me recosté y respiré.
Varias veces respiré para contagiarme con ese lugar.
De repente una criaturita extraña captó mi atención.
No pude ser indiferente y me hice pequeño para poder apreciarla.
Y pequeño ante ella la aprecié,
y me di cuenta que en su cabeza habia espacio suficiente para mis manos
y supe que era perfecta y le murmuré ¿Puedo ir contigo?
Pero ella no respondió
y mientras yo agachaba la cabeza me tomo del brazo y me subió a su caballo de río que flotaba.
Y flotamos, flotamos por días y años, por noches y ternuras.
A través de conversaciones torrenciales y besos lánguidos.
Cuando dejamos de flotar llorámos,
pues nos dimos cuenta de que era defectuoso.
Y crecieron los almendros y los olivos
y entremedio de peleas y cariños,
honestamante, fuimos felices para siempre.
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