viernes, 10 de abril de 2009

Sofia

Me desperté cansado y caminé.
Caminé despacito como meditando
y pensaba en Dios y en las flores
y estaba cansado y caminaba
y de repente caminando, me cansé tanto que encontré un lugar precioso.
La verdad que era un lugar mágico
y pensé para mi mismo "¡eeh que rico!
Entonces me recosté y respiré.
Varias veces respiré para contagiarme con ese lugar.
De repente una criaturita extraña captó mi atención.
No pude ser indiferente y me hice pequeño para poder apreciarla.
Y pequeño ante ella la aprecié,
y me di cuenta que en su cabeza habia espacio suficiente para mis manos
y supe que era perfecta y le murmuré ¿Puedo ir contigo?
Pero ella no respondió
y mientras yo agachaba la cabeza me tomo del brazo y me subió a su caballo de río que flotaba.
Y flotamos, flotamos por días y años, por noches y ternuras.
A través de conversaciones torrenciales y besos lánguidos.
Cuando dejamos de flotar llorámos,
pues nos dimos cuenta de que era defectuoso.
Y crecieron los almendros y los olivos
y entremedio de peleas y cariños,
honestamante, fuimos felices para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario