¡Abriré el manto de plumas y juro que apenas lo haga entraré en su mundo!
Apenas cierre mis párpados y mis pestañas tengan su orgía oscura,
yo podré pensar tranquilo,
adiós a todos lo hueones y a todas las hueás.
Cuando ponga una mano bajo la almohada
y la otra porción de palma entre mis rodillas,
ahí estaré tranquilo
y daré mi cátedra sobre la verdad.
Seré niño y me acordaré de todas las cosas,
de cuando me molestaste,
me pegaste,
me hiciste reír,
cuando me hice caca,
cuando empezé a flaquear
y verás como recorro mi historia y doy rienda suelta a lo que viene.
Y me acuerdo de las serpientes, los perritos, los pájaros, de Steve Irwin y Animal Planet
Y en una alcancía guardaré todas mis penas, alegrías e inseguridades,
porque es ese momento,
ese pequeño momento que dependiendo de la edad varía su complejidad.
Es ese momento con el que muere el día y las acciones y rastros comienzan a vivir.
Es ese momento, el único momento de nuestras vidas en el que el sueño corre hacia nosotros como la niñez, y no nosotros hacia él.
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Wena wena, tanto tiempo.
ResponderEliminarme gustó la entrada, se ve honesta y a pesar de las diferentes metáforas que utilizas, se puede ver un contenido que buscas expresar: ese momento. Sería bueno, sin embargo, que le dieras algúna estructura o rima, es más agradable para leerlo.
Saludos,
Domingo.